El imperio muerte, un viaje a las catacumbas de París

París conocidas como la ciudad de la luz, es una ciudad llena de encantos, de buenas energías que emanan como el amor de la tan conocida Torre Eiffel, la espiritualidad de Notre Dame y la majestuosidad que deslumbra el Arco del Triunfo; escondiendo en sus entrañas un lado oscuro, ya que en lo profundo de la capital francesa yace un mundo inimaginable, las catacumbas, una red de túneles en donde se encuentran más de 6 millones de cuerpos en su descanso eterno.

Las catacumbas están conformadas por una gran serie de cráneos y huesos que dan forma a la red de túneles subterráneos aproximadamente de unos 300 kilómetros, donde los inmensos muros de huesos de épocas distintas han formado unos pasadizos bastante interesantes de observar.

Las catacumbas de París son la fosa común más grande de todo el mundo; encontramos huesos sobre huesos, cráneos al lado de cráneos y cientos de kilómetros de restos humanos que sostienen a la Ciudad de la Luz; se comenta que para acceder a ellas existen entradas secretas a lo largo de toda la ciudad; desde algunas alcantarillas y otras a través del metro.

Orígenes de las catacumbas de París

Su historia se remonta al siglo 18, en el momento en que la población en los cementerios de varias zonas de París eran ten exorbitantes que solo las personas adineradas tenían el privilegio de costear una tumba en los cementerios principales; lo que llego a un punto en el que no había espacio para enterrar a más muertos, por lo que muchas familias de escasos recursos empezaron a enterrar a sus muertos en fosas comunes que al ser llenadas con los restos humanos, eran cubiertas y reconstruidas una encima de la otra.

En esa época la ciudad de París se había convertido en el cementerio de los Inocentes, volviéndose un foco de infección para todos los pobladores; ocasionando que las personas murieran de forma constate ya que la epidemia era lo que estaba a la orden del día. Las autoridades tomaron la decisión debido al enorme porcentaje de muertes, de llevar los restos humanos a otro lugar y se escogió a las antiguas canteras ubicadas en el subsuelo de París.

El 7 de abril del año 1786 se empezó el traslado de los restos humanos hacia las catacumbas, luego de que se bendijera y consagrara ese lugar, y continúo hasta el año 1988. La movilización se realizó religiosamente al atardecer y siguiendo un ceremonial que requería la procesión de sacerdotes con sobrepelliz (la vestidura eclesiástica) y cantaban el oficio de difuntos a lo largo del trayecto que seguían los carros cargados con huesos humanos y cubiertos con un velo negro.

En 1814 las catacumbas se convirtieron oficialmente en el lugar de reposos de aproximadamente 6 millones de parisinos ya que se trasladaron los restos de todos los cementerios de París. Por decisión del Inspector General a cargo de las Canteras, los restos fueron apilados como muralla, con placas para identificar la procedencia de los huesos e incluso pequeños altares conteniendo epitafios en latín.

El viaje al imperio de la muerte

Las catacumbas de París han tenido gran número de visitantes donde resaltan los más distinguidos como son: el Conde de Artois, Madame de Polignac y Madame de Guiche; en el año de 1814 fue visitada por Francisco I, emperador de Austria y Napoleón III. Durante años las catacumbas estuvieron cerradas por completo debido a que estaban realizando obras de mantenimiento por lo que se abrió nuevamente al para el año 2005.

En las catacumbas se ofrecen recorridos de 2 km con una duración de 45 minutos la visita guiada; debido a que la temperatura es de 14 °C y el sistema de túneles es demasiado complejo, los niños menores de 14 años deben ir acompañados por un adulto; para cada visita pueden acceder hasta 200 personas. La entrada a las catacumbas es en la Plaza Denfert-Rochereau, justamente en la salida de la estación de metro que lleva el mismo nombre.

Para acceder a las catacumbas desde la plaza, se deben bajar unas empinadas escaleras adentrándose en una antigua mina; se camina por los diminutos túneles que tienen números inscritos; se atraviesa por una fuente subterránea de agua, esculturas de Menorca; y de allí se deben caminar varios minutos hasta que el pasillo se ensancha y se consiguen con una habitación con algunas columnas que dan entrada al osario y a un letrero lúgubre con una advertencia: ¡Deténgase! Aquí comienza el Imperio de la Muerte.

Actualmente, se cuenta solo con una parte de los túneles abierta al público, debido a que se descubrió que en las catacumbas se estaban realizando rituales de magia negra, por lo que a pesar de lo impresionante que son las catacumbas no son uno de los sitios turísticos más visitados en París.

Investigadores paranormales han visitado en varias ocasiones las catacumbas de París, realizando grabaciones EVP (fenómenos de voz electrónica), tomando fotografías a luces extrañas u orbes; también imágenes con fenómenos inexplicables que aparecen delante la película. Más que una leyenda urbana, es cierto que en las raíces de París hay mucha actividad, un misterio que merece la pena de ser descubierto.

A pesar de que la visita a las catacumbas es una de las tantas atracciones turistas, no es la más visitada, ya que muchos la consideran como algo muy escalofriante, pero su encanto lúgubre y misterioso a otros les causa curiosidad entrar en ese mundo subterráneo y poder contemplar los infinitos huesos humanos y calaveras agrupadas formando extensas construcciones; en donde en cada uno de sus rincones esconde un misterio. Sin embargo, no podemos ignorar que hay secretos que es mejor no saber nunca.

Nathaly Rodríguez

Ingeniero Geólogo y Redactora de Contenidos Freelancer. Me apasiona la escritura y lectura de historias fantástica fuera de esta realidad en donde dejo volar mi imaginación. Me dedico actualmente a creación de mi propio blogs dedicado a la escritura, conjuntamente redacto mis propias novelas de aventuras y romances para darlas a conocer al mundo.