¿Por qué estamos VIVOS? Un breve RESUMEN de lo que nos MANTIENE vivos

Cada uno de nosotros se encuentra sobre una línea que separa la vida y la muerte, y dentro de nuestro cuerpo existe una actividad frenética que no puede detenerse. Saber esto nos ayudará a entender cómo funciona la vida, cuál es la función del ATP en nuestro sistema y en qué consiste la ley de la entropía. ¡Continúen con nosotros para saber el por qué estamos vivos.

¿Por qué estamos vivos, conscientes y respirando?

Las personas somos como un resorte que baja por unas escaleras mecánicas en ascenso, donde el resorte son los procesos normales que autoreplican a las células, mientras que la escalera son las leyes de la física que nos hacen movernos hacia adelante. Estar vivos es considerado como moverse constantemente hacia adelante, sin la necesidad de llegar a un destino, pero escapando de la muerte.

El día en el que lleguemos a la parte superior de la escalera y ya no podamos seguir moviéndonos constantemente, es el día en que fallecemos. Aunque parezca increíble, el universo conspira para que siempre lleguemos hasta arriba.

Ahora bien, toda forma de vida se basa en la célula y las células forman parte del universo muerto hasta que se separan y generan vida. Una vez que esa vida culmina, las células regresan a unirse con el universo muerto. Se dice que al universo no le agrada que las células hagan lo que deseen, y que prefiere que todo sea aburrido y sin movimiento.

Aunque el universo esté muerto, las células que lo conforman están inherentemente vivas, llenas de millones de proteínas y de moléculas que siempre buscarán generar vida. Básicamente, es un encuentro constante entre la vida y la muerte.

Ahora bien, dentro de las células se repiten miles de procesos autoreplicantes que, para permitir la vida, deben trabajar en contra de la ley de la entropía. De lo contrario, se volverían aburridas y morirían.

¿En qué consiste la ley de la entropía?

Se trata de una ley muy poco intuitiva y bastante complicada, que intenta explicar precisamente que cualquier suceso que salga de la normalidad de un sistema ordenado, como el del universo muerto, no es un suceso espontáneo del mismo, aunque sí pueda ser natural y temporal.

Para permanecer vivas, estas células deben separarse del universo muerto a través de un límite creado por moléculas de su interior y del exterior, en el que se expulsan las moléculas excedentes del interior hacia el exterior. Como se trata de un proceso activo y constante, las células requieren de energía, la cual no se crea ni se destruye, y su cantidad disponible es invariable.

Debido a esta invariabilidad, las células de hace millones de años atrás tenían problemas para encontrar fuentes de energía suficientes, y se descubrió que usaban energía proveniente de reacciones químicas, creando un sistema de transferencia conocido como Adenosín trifosfato o ATP.

¿Cuál es la función del ATP?

Básicamente, almacena y libera energía. Cuando las células necesitan energía para sus procesos, descomponen las moléculas de ATP y utilizan la energía almacenada por la misma. No se sabe cuando se creó la primera molécula de adenosin trifosfato, pero sí se sabe que todos los seres vivos en el planeta las usan o al menos poseen otras moléculas similares.

Dicho esto, el ATP es fundamental para diversos procesos llevados a cabo por las plantas, bacterias, hongos y animales para sobrevivir. Sin el ATP no existiría la vida en la Tierra.

¿Y qué pasaba con la fotosíntesis?

Antes del ATP, los primeros seres vivos no tenían ni idea de que el sol es la mayor fuente de energía disponible en el universo, ya que los fotones expulsados hacia el sistema solar durante la fusión de átomos eran muy difíciles de descomponer o utilizar. En medio de la evolución, una célula encontró la forma de utilizar esta energía, y es lo que hoy conocemos como fotosíntesis.

Gracias a esto, los fotones interactúan con la energía electromagnética que luego es transformada en energía química y, posteriormente, absorbida y almacenada por las moléculas de ATP. Sin embargo, algunas células mejoraron el proceso y empezaron a usar también la glucosa.

¿Qué es la glucosa?

Conocida como azúcar, son moléculas que poseen una alta cantidad de energía y poseen un sabor irresistible para las células, por lo que las más astutas decidieron comenzar a comer otras células que hicieran la fotosíntesis y generaran glucosa y ATP, con el fin de no realizar los procesos previos por sí mismas.

Básicamente, las células fotosintéticas realizaban el proceso completo mientras aprovechaban la energía de la superficie, limitando su producción diaria de energía y sus procesos evolutivos. Por otra parte, las células no fotosintéticas simplemente se comían a las otras y obtienían toda la energía generada. Así continuó la evolución por millones de años más, hasta que un día todo cambió.

¿Por qué estamos vivos y existimos?

Ese día, una célula no fotosintética se comió a una célula fotosintética, pero en vez de consumir su interior hasta matarla, simplemente se unieron, dando vida y existencia a una serie de seres vivos conocidos como animales. Posteriormente, la evolución ayudó a la creación de los seres humanos, por lo que su origen se remonta a aquel día.

La fusión de las dos células las convirtió en una célula mucho más potente: la del interior ya no tenía que concentrarse en sobrevivir, sino en crear ATP, convirtiéndose en una central eléctrica en miniatura (mitocondria); mientras que la del exterior se concentraba en sobrevivir a los peligros del ambiente, y proporcionar fuentes de alimento a la célula del interior.

En pocas palabras, las mitocondrias ahora se encargaban de realizar un proceso inverso a la fotosíntesis, tomando la glucosa de otros seres vivos, quemándola con oxígeno y almacenándola en la moléculas de ATP. Gracias a este proceso, se despiden CO2, agua y energía cinética, lo que sentimos como calor corporal.

Asimismo, la nueva célula poseía mucha más energía disponible para evolucionar en algo mucho más complejo, creando grupos de células muy unidas y fomentando así la vida multicelular. Posteriormente, aparecieron los seres humanos.

Entonces, ¿Por qué estamos vivos? En la actualidad, se sabe que cada uno de nosotros está conformado por millones de células que, en su interior, poseen millones de generadores de energía; lo que nos permite permanecer vivos. Al interrumpirse este proceso, así sea en una fracción de segundo, simplemente fallecemos.

Nuestro cuerpo requiere millones de células de ATP en su interior, por lo que nuestro sistema descompone una cantidad absurda de moléculas de ATP, equivalentes a nuestro peso corporal. Es decir, para sobrevivir 24 horas, nuestro cuerpo requiere de un doble de nosotros conformado sólo por moléculas de ATP.

¿Por qué tantas moléculas en vez de almacenar más energía? Porque las moléculas de adenosín no son muy buenas con el almacenaje de energía; de hecho, sólo puede almacenar el 1% de energía en comparación con la glucosa.

Dicho esto, ¿cuál es la función del ATP en sí? Mantenernos vivos y sin detenernos. Si nos detenemos por un momento, el resorte que explicamos al principio también se detiene y no podremos escapar de la muerte. En resumen, sin las moléculas de ATP, la línea entre la vida y la muerte se haría invisible en segundos.

Diana Núñez

¡Hola! Mi nombre es Diana, soy Redactor Freelancer desde hace más de 3 años. Me especializo en varios temas, aunque mis preferencias se basan en temas de actualidad. Próximamente estaré en mi propia marca. Conoce más de mi trabajo en mi Portafolio.