SATÉLITES registran CAMBIOS en el CAMPO MAGNÉTICO durante la MISIÓN SWARM 2022

Durante la Misión Swarm se ha revelado cierta información sobre algunos cambios en el campo magnético de la Tierra, que provienen específicamente del núcleo externo de nuestro planeta. Hablemos más sobre lo que se sabe de las perturbaciones en las profundidades del núcleo de la Tierra.

¿Que han registrado los satélites sobre los cambios en el campo magnético?

Sabemos que la Misión Swarm, de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), ha sido diseñada para que sus 3 satélites miden las señales que provienen del manto, la corteza, los océanos y el núcleo externo de nuestro planeta, por lo que sus lecturas son constantes. El descubrimiento fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences por Nicolas Gillet, investigador de la Université Grenoble Alpes, ubicada en Francia.

Ahora bien, el descubrimiento consta de una misteriosa onda que se ha estado propagando cada vez más y se cree que alcanza unos 1500 kilómetros de distancia por año.

Aunque estos cambios en el campo magnético parecen algo nuevo, lo cierto es que muchos geofísicos han estudiado la probabilidad de que estas ondas existan; no obstante, se pensaba que la escala de tiempo de su propagación era mayor. Para entender cómo funcionan y por que han aparecido, se requiere de un estudio más profundo sobre las ondas magnéticas.

Ahora bien, el trío de satélites de la Misión Swarm comenzó sus lecturas en el año 2013, en busca de nuevos datos que amplíen el conocimiento sobre el comportamiento natural del núcleo externo de nuestro planeta y otras partes del mismo. Estos datos han sido combinados con los de la Misión Champ y la Misión Oersted, y se cree que existen ondas similares aun sin estudiar a profundidad.

¿Y cuales son las consecuencias de estos posibles cambios en el campo magnético? En primer lugar, es posible que las ondas magnéticas esten tan afectadas que desaparezcan; posteriormente, entraría a la atmósfera una gran cantidad de partículas solares, lo que alteraría las redes eléctricas y de comunicación, los satélites y los sistemas de navegación. Por último, la humanidad estaría expuesta a mayores niveles de radiación ultravioleta.

A pesar de lo horrible que suena ese hipotético escenario, lo cierto es que las perturbaciones en las profundidades del núcleo de la Tierra pueden ser completamente normales y que formen parte de los procesos naturales del planeta. Habría que esperar un poco más mientras los geofísicos del mundo estudian los datos obtenidos en los últimos años. Mientras tanto, no entremos en pánico.

Diana Núñez

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