¿Sufres de Vergüenza o Incomodidad Ante las Personas? ¡Este post es para ti!

Muchas personas hemos experimentado situaciones donde sentimos vergüenza o incomodidad, que en dosis pequeñas ayudan a desarrollar nuestro sentido de responsabilidad hacia nosotros mismos y los demás, al igual que nos indica cuando hicimos algo que estaba mal y nos indica el camino a seguir (no volver a hacer esto que no nos parece correcto). A pesar de esto existen muchas personas que la sufren en dosis muy elevadas por lo que les cuesta relacionarse con los demás o hacer ciertas cosas.

La emoción de vergüenza puede activarse por diversos motivos, ya que las razones por las que se desencadena pueden vincularse a nuestra infancia, aunque no siempre es así y puede surgir en nuestra vida adolescente o incluso adulta. La vergüenza, como cualquier otra emoción incómoda, aparece para protegernos por lo que tiene su parte positiva pero como comentamos en dosis pequeñas.

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La sensación de vergüenza si tiende hacer muy frecuente, nos va a limitar muchísimo, y a las personas que normalmente le pasan viven con el miedo, a que se descubran sus debilidades o con el sentimiento constantemente de que “hay algo mal en mí”. En ocasionas la vergüenza se relaciona con baja autoestima, ya que es mas importante la valoración externa que la valoración propia, impidiendo que nos mostremos tal como somos.

¿Cuál es el secreto de cómo convertir la incomodidad en confianza?

Ahora la interrogante más grande es ¿cómo empiezo a transformar esta emoción? Bueno este tipo de emoción tan desagradable, ¿cuándo la empezamos a sentir con mayor frecuencia? Al intentar hablar con otras personas, al conocer a nuevas personas o al empezar a salir con una persona que nos gusta.

Todo lo que abarque relacionarnos con otras personas, ocasiona que en nosotros surjan emociones, creencias y miedos; tales como el miedo al rechazo, miedo al qué dirán y en definitiva, la necesidad de tener la aprobación de los demás. En ocasiones todos estos miedos y creencias resurgen con fuerza y no sabemos qué hacer para llevarlo mejor.

Si eres de las personas que les cuesta expresarse o relacionarse con los demás y no sabes cómo perder la vergüenza, te guiaremos a través de 5 pasos para ayudarte a que dejes de sentir vergüenza o al baje su intensidad rebajes su fuerza. Así que, vamos a analizar qué se encuentra detrás de la emoción de vergüenza y qué acciones en concreto se deben tomar para cambiar esta situación.

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  1. Las creencias que sostienen tu emoción de vergüenza
  2. Cómo convertir tus creencias limitantes en potenciadoras
  3. Cómo tus valores te ayudan a relacionarte mejor con los demás
  4. Cómo estás literalmente creando tu emoción de vergüenza
  5. Y a partir de ahora, ¿qué vas a hacer?

Primeramente esta emoción esta relacionada con lo que tú piensas, así que todo empieza en nuestra mente, en lo que pensamos o creemos. Por lo que posiblemente hay una serie de creencias, de las cuales no somos conscientes pero nos están impidiendo dar el paso. Por lo cual se debe detectar esas creencias o miedo.

Nuestras creencias quizás incluyen pensamientos como: “No sé qué decir”, “No me van a entender”, “Se van a burlar de mí” o “Dirán que quiero algo de ellos, hasta si los demás pensarán algo malo de tu aspecto físico, tu forma de hablar, tu acento. Todas estas creencias influyen mucho en nosotros ocasionando que seamos más cerrados. Es muy importante que no sólo pensemos en lo que pensamos de nosotros, sino en lo que pensamos de los demás.

En algunos casos se piensa que los demás son malos, que no quiere ser molestados o que siempre están ocupados. Y este tipo de creencias también están bloqueándonos de poder abrirnos a las personas porque tengo prejuicios de los demás. Por esto se debe revisar cómo pensamos de la vida y qué pensamos de los demás.

En este paso vamos a observar ver nuestras creencias actuales nos están ayudando a conseguir nuestro objetivo o nos están alejando de él. Así que debemos ir cambiando esas creencias negativas por otras que sean más positivas, pero realistas, ya que no es necesario decir que soy la persona más divertida del mundo si sabes que no lo eres. Es mejor decir: “A veces soy divertida(o)”.

Para ello es bueno recordar momentos en los que has sido divertida, ya que quizás eres divertida con tus hijos, padres, mascotas, amigos, con esa persona especial, inclusive es posible que lo seas al estar sola. En el caso de la creencia de que la gente siempre está ocupada, podemos pensar situaciones en las que nosotros hemos estado ocupados y alguien vino a nosotros, preguntando algo y ayudaste a esa persona, no pasó nada porque estuvieras ocupada.

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Por estas razones debemos buscar casos de nuestra propia vida que nos demuestren que nuestras creencias no son ciertas. Recuerda que debemos crear creencias más positivas, siempre y cuando sean realistas. Una forma de empezar a darnos cuenta de forma más fácil es observar a otras personas y así darnos cuenta de que nadie no está juzgando duramente, solo nosotros mismos.

Los valores son siempre nuestros guías en la vida, por medio de los cuales nos podemos seguir para poder contrarrestar nuestra incomodidad. Así que preguntémonos, ¿Por qué queremos relacionarnos con los demás? Y ver que valores resaltan en ello, bien sea la autoexpresión, la creatividad o la libertad.

Al no me permito relacionarme con otros, actuando en contra de mis valores, no soy libre porque no estoy actuando como yo quisiera ya que no me lo permito. Después de esto debo redirigir mis nuevas creencias y anclarlas a esos valores por los que me guiare. Puede ser un caso, valor de libertad, valor de autoexpresión, valor de sociabilidad o de comunicación.

En este paso cambiamos el enfoque y pasamos a la emoción de vergüenza en concreto. Aunque tengamos claros nuestros valores, creencias y las nuevas creencias, aun podemos sentir el muy típico miedo o sensación de ansiedad, estrés o vergüenza al relacionarte y esto se debe a que existen 3 aspectos que influyen en que una emoción determinada aparezca.

En primer lugar, tenemos el enfoque, es decir, adónde llevo mi atención; en segundo lugar el lenguaje, es decir, qué palabras utilizo para describir una situación y qué significado le doy; por último, tenemos la fisiología, ¿Cómo está mi cuerpo? Algunas cosas no se pueden controlar como el caso de sonrojarse, pero sí se puede controlar la postura y la voz.

Normalmente todo esto ocurre en situaciones incomodas ya que al estar relajados no pensamos en todo esto. Por lo debemos enfocarnos en las cosas que nos dan mayor seguridad. Tengamos siempre en cuenta que podemos influir en nuestras emociones, si nos enfocamos en lo positivo, en personas que nos dan mayor confianza.

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Por último, debemos establecer un plan de acción para conseguir nuestro objetivo. Con todas las pautas anteriores ya sabemos cómo generar nuevas creencias, nuevas afirmaciones y repetirlas, pero ten presente que los cambios no se dan de un día para otro, se debe insistir porque si llevas mucho tiempo diciéndote ciertas cosas desagradables y te las crees, vamos a ir cambiando esto poco a poco por unas más positivas. Puedes decírtelas ante el espejo o grabándote.

Una acción diaria es recomendable planificar para que nos ayude a generar nuestro nuevo estado de confianza, porque hemos decidido cambiar por dentro y es un cambio de identidad. Podemos por caso sonreírla a un desconocido, decirle hola a alguien desconocido o entablar una conversación con alguien en el supermercado, es algo simple pero puede tener mucho impacto.

Otra forma que nos puede ayudar es prepararnos de antemano, igual que al dar una conferencia y la preparamos de antemano, podemos escribir en un papel cómo quieres que sea la conversaciones que vas a tener con una persona. Así que cuando llegue el momento, ya tienes algo que decir. No tienes que pensarlo.

Ante todo esto es muy importante plantearnos como queremos que sean nuestras relaciones con los demás, ya que si no sabemos lo que queremos, es muy difícil que lo alcancemos. Al igual que lograr convertir nuestra incomodidad en confianza y así poder sobrellevar y minimizar las dosis que se nos presentan de vergüenza.

Nathaly Rodríguez

Ingeniero Geólogo y Redactora de Contenidos Freelancer. Me apasiona la escritura y lectura de historias fantástica fuera de esta realidad en donde dejo volar mi imaginación. Me dedico actualmente a creación de mi propio blogs dedicado a la escritura, conjuntamente redacto mis propias novelas de aventuras y romances para darlas a conocer al mundo.