Técnicas Psicológicas para PERDER el MIEDO a la INTIMIDAD

Todas las relaciones humanas requieren de cierto grado de intimidad, el cual aumenta dependiendo del tipo de relación (familiar, amistad, amorosa, etc.). Aunque esto es una realidad muy generalizada, lo cierto es que hay personas que experimentan problemas para formar vínculos íntimos y que no saben cómo superar el miedo a la intimidad.

Las causas del miedo a la intimidad son muy variadas, pero apuntan a una misma consecuencia: incapacidad para avanzar íntimamente en sus relaciones. Si te has preguntado por qué le tengo miedo a la intimidad estás en el sitio correcto; hoy hablaremos sobre cómo saber si tengo miedo a la intimidad, sus causas y la forma de superarlo. ¿Quieren saber más? ¡No dejen de leernos!

¿Cómo saber si le tengo miedo a la intimidad?

En primer lugar, hablaremos sobre este concepto. Como mencionamos anteriormente, la intimidad permite entablar relaciones serias, comprometidas y funcionales. Teniendo en cuenta esto, el miedo a la intimidad no es más que una forma de autosabotaje, en el que se siente un fuerte rechazo ante la posibilidad de crear vínculos emocionales con otras personas.

Gracias a ello, la persona que lo padece siente algo conocido como ansiedad relacional, en la que experimentan un fuerte temor a entregar su confianza a otros, ya que piensan que estas relaciones no serán duraderas o que los van a lastimar. Esta ansiedad causa, a su vez, una incapacidad para construir relaciones sociales significativas y emocionales.

A pesar de que suena como algo que sucede de forma consciente, lo cierto es que quien tiene miedo a la intimidad no puede controlar el temor y la ansiedad que siente. Por tanto, por más que quiera compartir sus emociones, pensamientos y sentimientos con otros, no lo logra.

Dicho todo esto, la mejor forma de identificar el miedo a la intimidad, tanto en uno mismo como en otra persona, es a través de las formas en las que se expresa. Aunque este temor es muy personal, hay ciertas manifestaciones generales; veamos cómo saber si tengo miedo a la intimidad con estos ejemplos:

  • Toman decisiones individualmente

Por lo general, suelen tomar decisiones importantes sin consultar, incluso aunque esta decisión afecte a su pareja. Asimismo, tienen una fuerte tendencia a ser independientes, no les gusta pedir ayuda y se toman las opiniones ajenas como inservibles.

Es decir, no confían en otros lo suficiente como para darles la responsabilidad de tomar una decisión importante para ellos.

  • Son incapaces de expresar sentimientos

Para ellos, el expresar sus sentimientos y emociones abiertamente es un signo indudable de debilidad, por lo que prefieren callar antes que hablar de como se sienten, lo que desean o necesitan. Además, piensan que si abren esa puerta, experimentarán daños por parte de otros.

Por si fuera poco, tampoco se interesan mucho en los sentimientos de los demás, por lo que crean un muro en el que ninguno de los dos sepa mucho más del otro.

  • Tienen dificultades sexuales

El miedo a la intimidad se relaciona muy estrechamente con la sexualidad, por lo que quien lo padece puede experimentar ciertos problemas asociados con sus inseguridades, la desnudez, la autoestima y las relaciones sexuales.

Asimismo, no se permiten ningún tipo de espontaneidad y nunca tienen la iniciativa en la cama.

  • No hablan de su pasado

Las personas que experimentan temor a la intimidad odian hablan de su pasado, en especial si se trata de situaciones especialmente difíciles, dolorosas o traumáticas. Además de esto, suelen mentir respecto a su pasado, de manera que nadie les pregunte sobre el mismo.

Ante un intento por descubrir algo más de su pasado, pueden tener una reacción muy defensiva o enojarse y limitar la conversación.

  • Experimentan un desbalance social

Aunque no puedan establecer relaciones íntimas con quienes les importan, tienen muchas habilidades sociales que les permiten compartir en grupo, tanto con amigos como con compañeros de trabajo. Sin embargo, éstas relaciones grupales son efímeras y superficiales en la mayoría de los casos.

Es muy probable que eviten los temas serios durante estas reuniones, y ante esta situación, prefieren hacer chistes y bromas, o desviar la conversación.

Además de todo esto, las personas con temor a intimar con otros suelen ser muy malos clasificando los sentimientos, tanto los propios como los ajenos, por lo que pueden llegar a ser muy poco empáticos.

¿Por qué le tengo miedo a la intimidad?

Si te has hecho esta pregunta es porque has reconocido alguna de las expresiones del miedo a la intimidad y la has identificado como tuya, ¿cierto? Pues, te contamos que las causas del miedo a la intimidad suelen ser muy personales y extremas; no obstante, podemos ver algunas conocidas:

  • Crecer en un hogar disfuncional

Vivir en un entorno en el que los padres no son un buen modelo de conducta puede afectar más de lo que se cree. Por ejemplo, si los padres no son capaces de cubrir las necesidades de sus hijos, tanto a nivel emocional, como físico y material, la persona desarrolla el miedo a la intimidad de forma pasiva.

Si la persona no recibió la cantidad adecuada de cariño y protección de niño, es bastante común que tome el rechazo a la intimidad como algo normal. Teniendo en cuenta que aprendemos a regular nuestras emociones con el ejemplo; al carecer de dicho ejemplo, le damos menos importancia a las mismas.

En algunos casos, la persona ve el acercamiento con otros como algo inapropiado o incorrecto, ya que nadie le explicó nunca lo positivo en ello.

  • Experimentar abuso, abandono o maltrato

Si la persona ha recibido abusos y maltratos durante todo su desarrollo, es muy probable que se retraiga y se vuelva introvertido, con un temor irracional por el acercamiento de y hacia otros. Esto es conocido como el apego evitativo, y es uno de los factores de riesgo más importantes.

En el caso de las personas que han sufrido alguna forma de abandono o sus padres no están emocionalmente disponibles, se sentirán mucho más temerosos de confiar en otros. Al final, racionalizarán la desconfianza con el abandono.

  • Tomar responsabilidades de adulto

Cuando una persona debe madurar más rápido que el resto, debido a que debe hacerse cargo de unos padres muy ancianos o de hermanos pequeños, experimentan una alteración en su psiquis. Esto está relacionado a la sensación de que nadie podrá ayudarlos más que sí mismos.

Gracias a esto, crecen asumiendo que sólo pueden confiar en sus propias capacidades.

  • Vivir experiencias traumáticas

Uno de los factores que conduce a una persona a encerrarse en sí misma y a tener miedo a relacionarse con otros, es una pérdida traumática, sobre todo si se trata de alguien que fue un pilar en su vida y su partida fue muy dolorosa. Sin embargo, este no es el único tipo de experiencia traumática.

  • Tener malas experiencias en las relaciones

Si la persona ha tenido muy malos resultados al tratar de abrirse con otros anteriormente, la probabilidad de cerrarse es mucho más amplia. Al fin y al cabo, nadie quiere sentirse rechazado o desea experimentar una mala situación dos veces.

En este caso, la persona no solo tiene miedo a intimar, también experimenta temor a comprometerse en una relación seria y duradera.

Entonces, las causas del miedo a la intimidad apuntan a las malas experiencias vividas desde pequeños, lo que nos indica que este temor se desarrolla a lo largo de toda una vida, y no es algo que nazca de la noche a la mañana.

¿Cómo superar el miedo a la intimidad?

Superar este temor no es sencillo, ya que necesita de trabajo y de la ayuda de alguien más, como la pareja. Ahora bien, para hacerlo es necesario tener un comienzo lento y progresivo, entablando una conversación con la persona que acompañará en el proceso, por ejemplo. El objetivo de esta conversación es que ambas partes se sientan cómodas compartiendo sus sentimientos, emociones y pensamientos.

Además de esto, es importante pasar más tiempo a solas con la pareja, aunque no de una forma sexualizada. Aunque tengan horarios y actividades diferentes, intentar hacer cosas juntos ayudará a aumentar la confianza progresivamente. Posteriormente, será más fácil romper con los limitantes.

Ahora bien, si no tengo idea de por qué le tengo miedo a la intimidad, nunca podré superar el problema. Por ello, es ideal que, en solitario o con ayuda de un profesional, se descubra la razón, la causa o la raíz de todo. De esta manera, será más sencillo afrontar lo que nos genera miedo.

En resumen, ¿qué podemos hacer si sufrimos por el temor a relacionarnos íntimamente? Lo siguiente:

  • Si soy el afectado:
  1. Ábrete y habla con tu pareja sobre lo que te sucede.
  2. Reflexiona sobre el temor que sientes y enfócate en trabajarlo.
  3. Encuentra cosas con las que te sientas cómodo y hazlas.
  4. No escapes de las situaciones que activan el miedo, enfréntalas.
  • Si mi pareja lo sufre:
  1. Normaliza la situación y hazlo sentir que estará bien contigo.
  2. Ármate de paciencia y ayúdale en cada paso, incluso cuando quiera rendirse.
  3. Facilítale las cosas para que pueda desarrollar confianza en sí mismo y en ti.
  4. No lo presiones a continuar, pero tampoco fomentes sus deseos de rendirse.

Y en el caso de que ninguno de los dos encuentren la mejor forma de superar los temores y sus raíces, lo ideal es que busquen ayuda profesional. Un especialista tendrá las mejores herramientas y podrá decirles cómo superar el miedo a la intimidad de la forma correcta.

Es importante que tengamos en cuenta que el miedo a la intimidad no es culpa de quien lo padece, y que es una respuesta natural y defensiva ante situaciones que evocan malas experiencias. Por tanto, debemos ser comprensivos con nosotros mismos y con nuestra pareja en todo momento.

Diana Núñez

¡Hola! Mi nombre es Diana, soy Redactor Freelancer desde hace más de 3 años. Me especializo en varios temas, aunque mis preferencias se basan en temas de actualidad. Próximamente estaré en mi propia marca. Conoce más de mi trabajo en mi Portafolio.